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MENDOCINOS A LAS COSAS Mendoza, 2 de diciembre de 2001 La Argentina, Mendoza y sus habitantes viven hoy una crisis de extrema gravedad. El Estado Nacional y las provincias se encuentran en virtual cesación de pagos. Muchos trabajadores viven momentos de gran incertidumbre, sin saber cuándo van a recibir sus salarios o siquiera si van a poder conservar sus trabajos y muchas personas tienen problemas graves de subsistencia. La pobreza, el desempleo y la inseguridad ciudadana crecen de forma alarmante. Numerosas empresas, instituciones y personas no pueden acceder al crédito y, luego de tres años de recesión, la mayoría de las empresas se encuentran al borde mismo de su existencia. Mendoza es la segunda provincia de país en tasa de hechos delictuosos por habitante. La pérdida del salario real en la Provincia en los últimos 6 años ha sido del 11%, mientras que en la Nación se ha incrementado un 5%. En el inicio del siglo XXI hay trescientos mil mendocinos con situación sanitaria de extrema precariedad. Nuestra provincia dejó de ser rica. Supo ser líder a nivel nacional. Hoy se encuentra por debajo incluso de otras con menores potencialidades. Los tiempos se han agotado. Vivimos en una situación económica y social que nos afecta a todos y de la que vamos a tener que salir todos los mendocinos juntos. La crisis obliga a quienes tenemos algún nivel de responsabilidad y de posibilidad a aportar ideas y con firmeza salir de ella. El individualismo que nos ha caracterizado nos ha llevado a perder el rumbo y a una total falta de unidad. Hoy es necesario consolidar la conducción política institucional y definir entre todos una verdadera planificación estratégica para Mendoza. Trabajar juntos por Mendoza es una obligación inexcusable de todos los dirigentes.
La próxima discusión del Presupuesto 2002 en Mendoza debe permitir que los mendocinos debatamos a fondo la implantación de un NUEVO ESTADO que sea útil y eficaz. Los tiempos se han agotado. Reforma Política Mendoza
requiere de una reforma política, tantas veces postergada, que
modernice sus instituciones para hacerlas más eficaces, eficientes
y transparentes, adecuándolas a las necesidades y demandas de
todos los ciudadanos. Debemos: Reforma Fiscal y del Estado Es absolutamente ineludible una Reforma profunda del Estado Provincial que asegure un presupuesto creativo y acorde a la gravedad del momento, como así también una progresiva y constante disminución de la deuda pública. No podemos ni debemos continuar con las rebajas indiscriminadas de salarios y partidas presupuestarias que afectan por igual a los servicios esenciales frente a programas claramente no prioritarios y a trabajadores eficientes frente a otros que evidentemente no lo son. Los tiempos se han agotado. Es necesario rediscutir todas las funciones de cada uno de los ministerios y programas a partir de un presupuesto base cero, revisar íntegramente las normas laborales del sector público y en especial aquellas donde hay casos evidentes y conocidos de abusos y privilegios. No es posible que en organismos clave dedicados a la gestión social, la vivienda, la educación o la infraestructura vial, la mayor parte de los recursos se dediquen a gastos burocráticos, mientras los servicios se resienten y las obras necesarias para el crecimiento nunca se concretan. Educación Resulta
imprescindible realizar una profunda reforma de todas las estructuras
educativas para lograr estándares internacionales de excelencia
y evitar la exclusión en el mundo globalizado. En una sociedad
moderna, la educación es el único instrumento que asegura
la igualdad de oportunidades a todos sus ciudadanos, y es por ello que
debe implementarse un mayor protagonismo participativo de la comunidad.
Hay que jerarquizar y capacitar la tarea docente con un estatuto moderno,
equitativo y que beneficie a los educadores más capacitados.
Debemos tener como nuevo objetivo la implementación del estudio
de idiomas en forma intensiva ya que es un instrumento esencial en la
vida económica y de relación moderna. Es necesario también
introducir la tecnología en los procesos de enseñanza-aprendizaje,
evaluar el desempeño institucional de cada unidad académica
o establecimiento educativo a fin de premiar a quienes mejor realizan
sus tareas e implementar las escuelas autogestionadas, como formas modernas
de gestión a cargo de los docentes. Por el interés y el bien común de todos los ciudadanos y para mejorar las condiciones de inversión, se necesita una justicia: previsible, rápida, confiable, eficiente, eficaz y jerarquizada. Hoy no la tenemos. Esto se conseguirá con una asignación de recursos orientada a la aplicación de tecnología en todos los órganos judiciales, capacitación de todos los funcionarios judiciales, reestructuración del soporte físico e inteligente y práctica reforma de competencias, jurisdicciones y ampliación de posibilidades para conflictos de menor importancia o cuantía. La justicia mendocina debe jerarquizar las tareas judiciales sobre las administrativas, evitar la duplicación de tareas, mejorar la comunicación entre organismos, optimizar el uso de los recursos humanos existentes, modernizar los sistemas procesales y desarrollar sistemas estadísticos confiables. Acción Social El manejo eficiente de las partidas sociales es de trascendental importancia por el duro y difícil momento que están viviendo muchos habitantes de nuestra provincia. En esta área es imprescindible centralizar todos los recursos en un organismo ágil, eficiente, transparente y de alta competitividad y es necesario asegurar que la asistencia social le llegue a la gente que más lo necesita, y no a los gestores políticos. Hay que impulsar y sistematizar la tarea de las ONG para que la importante labor que desarrollan sea más eficiente y eficaz. Seguridad Pública La seguridad pública en Mendoza está seriamente dañada. Los altos niveles de delitos y crímenes y la enorme percepción de inseguridad de la población superan la media nacional. Más del 70 % de la población se siente poco o nada segura. Poco más del 3% de las causas penales que ingresan al sistema judicial llegan a resolución. Los establecimientos penitenciarios están prácticamente colapsados y no cumplen la función de reinsertar a los penados en la sociedad. Deben coordinarse acciones entre el sistema de policías, el sistema judicial y el sistema penitenciario. Es necesario profundizar el estudio de esta temática y resolver cómo gestionar un sistema de seguridad confiable y eficaz. Salud La posibilidad del acceso a la salud de todos los mendocinos requiere de una urgente y ambiciosa gestión sobre esta área. La experiencia internacional de los últimos veinte años enseña que es necesario disponer de un marco regulador diseñado por el Estado con amplio consenso político-social, actualizado, con coherencia interna, equitativo e incentivador. Debemos separar claramente los ámbitos de la macrogestión (planificación y financiamiento) y de la mesogestión (prestación), e implementar la concentración en la recaudación y aseguramiento, pero descentralizando la ejecución presupuestaria y las prácticas prestadoras. Es
necesario también contar con un mercado gestionado de prestación
en el que múltiples agentes proveedores de salud y proveedores
de asistencia, elijan el modelo de gestión de sus empresas e
instituciones, desarrollando alianzas estratégicas destinadas
a evitar ineficiencias de capacidad instalada y a mejorar economías
de escala, con profesionales que ejerzan su actividad con libertad,
remuneraciones justas y seguridad jurídica. Los resultados deberán
ser evaluados en todos los agentes del sistema, incluyendo la opinión
de los usuarios-contribuyentes.
Mendoza y sus representantes deben trabajar sobre la reforma de la Nación. Tenemos que exigirle al gobierno nacional que ordene inmediatamente sus cuentas, que disminuya el gasto político y que elimine la multitud de ministerios, organismos y programas inútiles, donde un sinnúmero de funcionarios y "expertos", que en su gran mayoría viven en la Capital Federal, cobran salarios varias veces mayores a los de los trabajadores mendocinos. Sólo así se podrá normalizar la situación financiera nacional y, en consecuencia, la provincial. Los tiempos se han agotado. Debemos hacer de la nueva Ley de Coparticipación una verdadera CAUSA MENDOCINA. Es importante, en términos de coparticipación federal, establecer claramente la idea o modelo de país que pretendemos. Definir cláramente quién es el responsable de la recaudación, cómo debe hacerse y sobre qué. Hay que trabajar fuerte y unidos para obtener el resarcimiento que nos merecemos de la Nación después de años de inequitativa distribución de los recursos coparticipados y de los perjuicios de la promoción industrial y los diferimientos impositivos. Debemos iniciar un juicio a la Nación para que sean reparados los graves daños que ocasionó la promoción industrial a nuestra provincia. Es necesario elaborar y defender un solo proyecto de coparticipación y conseguir la eliminación de los subsidios a otras regiones del país, sin olvidar que formamos parte de la Nación, que buscamos su grandeza pero sin sufrir perjucios provinciales. El largo plazo Lo más importante que debemos concretar entre todos es un plan estratégico de crecimiento económico y desarrollo de Mendoza a largo plazo. Una visión estratégica que nos permita saber a dónde dirigir las inversiones, cómo capacitarnos y cómo insertarnos en un mundo cada vez más difícil pero lleno, a su vez, de oportunidades. Hay que planificar el futuro, y se está haciendo. Ya han participado más de 2.000 personas en forma interactiva con lo más destacados profesionales locales, nacionales e internacionales. Convocamos a todos los que quieran aportar ideas y propuestas para que Mendoza tenga un objetivo común de largo plazo y estrategias compartidas por toda su comunidad. El principal objetivo de la política económica provincial debe ser aumentar el valor agregado para la producción de los bienes y servicios mendocinos. Debemos avanzar en la cadena de valor para agregar trabajo, diseño, creatividad y tecnología a nuestros productos e irrumpir en mercados internacionales que están ávidos de productos hechos con calidad. Nuestra obsesión deber ser que cada bien que produzcamos y cada servicio que prestemos sea cada vez mejor, de mayor calidad, más competitivo. Esto permitirá que haya más empleo y que la mayor parte de la renta que se genere en Mendoza quede en manos de empresas y trabajadores mendocinos. Sin creación de riqueza, no hay riqueza. Debemos encontrar el marco y los mecanismos adecuados para propender a que los ahorros de los mendocinos, en su gran mayoría, se inviertan en la Provincia y financien su desarrollo productivo. En
estos momentos críticos, el país demanda dirigentes y
empresarios honestos que estén dispuestos a invertir, arriesgar,
emprender, imaginar, cumplir con las leyes, pagar impuestos, incorporar
tecnología, capacitar al personal, realizar investigación
y desarrollo, respetar el medioambiente, colaborar con las ONG, mantener
un espíritu abierto a nuevas oportunidades e involucrarse con
la educación. Consejo
Empresario Mendocino |