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DESAFIOS Y OPORTUNIDADES PARA EL FUTURO DE MENDOZA Orlando Terranova - Presidente CEM
Enrique Pescarmona - Vicepresidente del CEM Carlos Ponce - Asesor CEM En los próximos meses Mendoza deberá enfrentar serios e importantes desafíos en su política económica. Si somos capaces de superarlos se abrirá un futuro promisorio de recuperación y crecimiento para la provincia. En el ámbito nacional, comenzará la discusión para modificar la Ley de Coparticipación Federal de Impuestos que ha discriminado a Mendoza durante dos décadas. Es una gran oportunidad para cambiar las cosas. Debemos proponernos como objetivos mejorar la participación en la masa de recursos a distribuir y asegurarnos que haya un sistema de premios y castigos en función de la mejor o peor administración que haga cada jurisdicción. Para obtener resultados positivos deberemos mostrar una gran fortaleza en la negociación y tener una clara visión estratégica para concertar alianzas con otras provincias grandes que tengan objetivos comunes con nosotros. Adicionalmente, dado que la demanda presentada por Mendoza en la Corte Suprema por los daños fiscales de la promoción industrial tiene buenas perspectivas de resolución, deberemos presionar para llegar a un acuerdo con la Nación que nos compense como mínimo en unos $ 600 millones (más los intereses). De obtenerse estos fondos, habrá que asegurar su intangibilidad para evitar las malas experiencia del pasado. Su destino deberá ser obras públicas que aumenten la competitividad nacional e internacional de la producción mendocina y la creación de un fondo específico de inversión en desarrollo humano. Otro destino clave deberá ser la recompra, con importantes quitas, de una parte importante de la deuda pública de Mendoza, aprovechando que algunos títulos cotizan en el mercado a un precio bajo. Esta operación sería un excelente negocio para todos los mendocinos que con poco dinero podríamos cancelar una gran parte de la deuda existente. Mientras tanto debemos iniciar nuevos juicios por el monto total del daño que, en 1998, el CEM estimó en mas de 14.800 millones de dólares. En el ámbito provincial, comenzará a debatirse el Presupuesto 2004 donde el gobernador electo y la Legislatura deberán definir cuánto y cómo se va a gastar para mejorar los servicios básicos del Estado, cuál será el monto de la inversión en obra pública y qué instrumentos utilizará para fomentar el desarrollo de las empresas mendocinas y el crecimiento del empleo. Esperamos también que se incorporen criterios claros de responsabilidad fiscal con penalidades para los funcionarios que los incumplan, así como buenas prácticas de transparencia de la información y rendición de cuentas de los gastos de los tres poderes. Paralelamente, se deberá definir el tratamiento que se le dará a la deuda pública del mas de $ 3.100 millones que es inmanejable para una provincia con solo $ 1.800 de ingresos. Para analizar cuales son los márgenes de acción de la provincia, el CEM ha realizado simulaciones a 10 años de las finanzas públicas bajo distintos escenarios de renegociación de la deuda. Algunas de las conclusiones del estudio son las siguientes:
A los efectos de la simulación hemos establecido dos alternativas para la reestructuración del Bono Aconcagua. Una más ¨amigable¨, diseñada para no enemistarse con los mercados financieros internacionales. En ella el vencimiento de U$S 250 millones del año 2007 se estira a seis años de plazo. Como otra alternativa más dura, se planteó ofrecer términos similares o levemente mejores a los que la Nación probablemente ofrezca a los acreedores externos.
Como vemos si la renegociación de la deuda es mas dura mejoran las cuentas provinciales y se hace factible financiar obras publicas con el presupuesto provincial. Sin embargo, también hay que considerar los impactos negativos de cada opción. A medida que el ofrecimiento sea mas duro nos alejaremos mas del mercado financiero internacional (donde el día de mañana podríamos obtener nuevos créditos de largo plazo) y crecerán las posibilidades de que nos inicien juicios en EEUU y pretendan embargarnos bienes, tal cual le está ocurriendo a la Nación. El próximo gobierno deberá manejar con gran eficacia un fino e inestable equilibrio entre los objetivos fiscales de pagar menos y el riesgo de enfrentar juicios en el exterior y aislarnos de los mercados internacionales. Como conclusión, en los próximos seis meses se comenzarán a definir una parte importante de las chances de crecimiento de Mendoza. Necesitamos fortaleza y habilidad política para negociar con la Nación y una enorme prudencia y capacidad técnica para manejar el presupuesto y renegociar la deuda. Si lo hacemos bien tenemos una nueva oportunidad para construir un futuro mejor para Mendoza y, en especial, para los miles de comprovincianos que están sin empleo o sufriendo injustamente situaciones extremas de pobreza.
CUADRO 1
Finanzas Públicas de Mendoza
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